Bad Bunny terminó sus conciertos en la Ciudad de México con miles de fans que lo acompañaron en uno de los tramos más celebrados de su tour. Sin embargo, fuera del escenario, una visita cultural terminó por colocarlo en el centro de una inesperada polémica.
Durante su estancia en la CDMX, Benito Antonio Martínez Ocasio (nombre real del cantante), mostró interés por la cultura mexicana, recorriendo la Casa Azul de Frida Kahlo, asistiendo a funciones de lucha libre y hasta visitando el Museo Nacional de Antropología, uno de los recintos más importantes del patrimonio histórico nacional.
El recorrido por el Museo de Antropología ocurrió el 17 de diciembre, con custodia del personal del recinto, durante el recorrido, el cantante posó frente a diversas piezas emblemáticas. Sin embargo, una fotografía que él mismo subió a sus redes sociales fue duramente criticada, en ella se observa al cantante colocando brevemente la mano sobre una estela maya, una pieza arqueológica que no se encuentra protegida por vitrina.
La imagen fue compartida por el cantante en sus historias de Instagram como parte de un mensaje de despedida dedicado a México, pero lo que en un inicio, fue recibido con entusiasmo pronto encendió la indignación en redes sociales pues usuarios cuestionaron por qué se permitió a una figura pública tocar una pieza histórica, una acción prohibida para el público general debido al riesgo de daños causados por aceites naturales de la piel, suciedad o desgaste acumulado.
Las críticas se dirigieron principalmente al museo y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), acusados de otorgar trato preferencial a celebridades.
La controversia reabrió el debate sobre la preservación del patrimonio y la responsabilidad de las figuras públicas, y mientras algunos defendieron al cantante argumentando que el contacto fue breve y sin intención de daño, otros señalaron que este tipo de imágenes pueden incentivar conductas similares entre visitantes, poniendo en riesgo piezas irremplazables.
Ante la presión mediática, el 27 de diciembre, el INAH emitió un comunicado oficial para aclarar los hechos, en el que detalló que la visita ocurrió con custodia permanente y que, al momento en que el artista colocó la mano sobre la estela, el personal del museo le indicó de inmediato que no estaba permitido tocar las piezas. Bad Bunny retiró la mano de forma instantánea y, de acuerdo con la institución, no se registró daño alguno ni se aplicó sanción, ya que el incidente se resolvió en el sitio con una advertencia verbal.
Por: Tamara Ramírez Villegas / La Crónica












